El rayo solar,
refulgente de luz,
se aproxima flotando.

La novia flor,
conmoviéndose en color,
le saluda jubilosa.

Lleno de confianza,
relata el rayo
a la hija de la tierra,
cómo las potencias solares,
brotadas del espíritu
en la morada de los dioses,
escuchan el sonido del mundo.

La novia flor,
destellando en color,
presta atención, pensativa
al llameante sonido de la luz.

Rudolf Steiner

Hace ya varias semanas comenzamos a trabajar intensamente como comunidad en nuestro Vivero Productivo y Educativo de Plantas Nativas Biodinámicas.

Entusiasmados, muchos nos sumamos a la propuesta de pensar un nombre para el proyecto. Nos lo llevamos al sueño y también lo tuvimos presente en la vida cotidiana. Como si fuera un juego, subrayamos palabras de libros, rescatamos ideas de conversaciones con amigos, de clases a las que asistimos, de comentarios que escuchamos de los niños y niñas, de imágenes o sensaciones que nos provocaron paisajes y jardines. De pronto aparecieron variedad de sugerencias: conceptos, denominaciones de flores, árboles, figuras geométricas, grupos de insectos.

Las abejas fueron evidentes protagonistas en este proceso creativo y aparecieron, intermitentes, las reinas, las obreras, los enjambres, las colmenas. Una noche nos rodearon las cabezas y no tuvimos miedo de que nos picaran. Traían impregnado en su cuerpo el polen que, como describe Rudolf Steiner, no es otra cosa que “rayo solar condensado”, dador de vida. Esta misma energía solar llegará hasta la semilla que retornará y fecundará la tierra, permitiendo el triunfo de las fuerzas cósmicas sobre las tendencias esclerotizantes o endurecedoras del planeta Tierra.

A medida que nos íbamos acostumbrando a esa luz que irradiaban, se hacía más evidente que lo que nos estaban zumbando en los oídos era eso que estábamos buscando, la identidad del proyecto. Ahora queremos contarles lo que nos contaron las abejas:

Nuestro vivero se llama

RAYO Vivero Biodinámico es un proyecto productivo y educativo de plantas nativas biodinámicas de la Escuela Waldorf Arcángel Gabriel.

Nuestros objetivos son:

economico
Acompañar la economía de nuestra escuela mediante un emprendimiento genuino y sostenible que aliviane el presupuesto y potencie el crecimiento.
educativo
Ofrecer un espacio educativo para los niños, niñas y jóvenes estudiantes de nuestra escuela y otras instituciones de la zona de influencia, mediante el dictado de talleres, charlas y capacitaciones sobre restauración ambiental y otras temáticas.
social
Ser un espacio de encuentro comunitario, de desarrollo y de ampliación de conciencia en materia ambiental.
ambiental
Producir variedad de especies de herbáceas, arbustos y árboles nativos que responda tanto a necesidades de restauración del ecosistema que nos rodea como a necesidades de arbolado urbano y/o de espacios verdes con forestación nativa de municipios, emprendimientos privados o particulares.

RAYO es uno de los proyectos de la Comisión de Generación de Recursos de nuestra escuela y es llevado adelante por un equipo de trabajo conformado por madres, padres y docentes. La iniciativa cuenta con la participación, colaboración y asesoramiento de las ONG especializadas, Germinar y Un Árbol para mi Vereda, el acompañamiento de la chacra Biodinámica La Cañada y el apoyo de la escuela Waldorf vecina, La Lumbrera.

Trabajamos con plantas propias de la Región Ambiental del Río de la Plata. Ofrecemos especies nativas, medicinales y de huerta. La naturaleza local está formada por dos ecorregiones: Pampa y Delta e Islas del Paraná, e influenciada por el Espinal. La confluencia de estas tres unidades genera un punto de gran biodiversidad a proteger y restaurar.

Por qué un Vivero Biodinámico

El método de agricultura biodinámico o biológico-dinámico se desarrolla a partir de la visión del mundo antroposófica introducida por el filósofo Rudolf Steiner y en la que se basa nuestra escuela. La agricultura biodinámica, al igual que otras corrientes como la ecológica u orgánica, no utiliza agroquímicos sintéticos. A diferencia de estas, considera a las sustancias no solo en su aspecto físico-material, sino también cualitativo, en tanto portadoras de fuerzas o energía que pueden ser utilizadas en beneficio de la agricultura. Su objetivo es revitalizar la tierra y, por consecuencia, a los cultivos, animales y a los seres humanos que habitan en ella, produciendo alimentos de alta calidad. Todas sus prácticas agrícolas tienden a aumentar la fertilidad de la tierra, estimulando la vida del suelo y los procesos que intensifican la formación de humus.

Utiliza técnicas de cultivo con preparados especiales, integrando el componente animal y preservando espacios para la fauna y flora nativa. Estas prácticas contribuyen a la disminución del efecto invernadero y el calentamiento global. Su visión está pendiente de los fenómenos y ritmos astronómicos que acontecen a lo largo del año, tratando a los cultivos en sintonía tanto con los ritmos terrestres y cósmicos. El equilibrio que se intenta conseguir en el sentido biológico-ecológico también se procura en el sentido social, tanto de las relaciones sociales entre quienes trabajan la tierra, como con la sociedad.

Fuente: Asociación para la Agricultura Biológico-Dinámica (AABDA), 2019.
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