LENGUA Y LITERATURA DE 7MO GRADO: TRISTÁN E ISOLDA

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Pensar el desarrollo de nuestros jóvenes en términos de la evolución de la conciencia nos permite encontrar las correspondencias entre el proceso biográfico y las diferentes etapas vividas por la humanidad: entre el proceso individual y el histórico.

Para la Pedagogía Waldorf, en 7mo grado los jóvenes llegan a un nivel de conciencia correspondiente al que la humanidad tuvo en el Medioevo y que, posteriormente, en el Renacimiento, hizo posible la aparición de la intelectualidad que caracteriza a la época cultural que estamos transitando. Por eso, la currícula de Historia y de Literatura para este año se centra en esos períodos y retoma esas expresiones artísticas.

Para el adolescente el mundo mágico y luminoso de la niñez se derrumba encontrándose en un mundo sombrío y gris. Desde esa soledad buscará el camino hacia el prójimo y hacia sí mismo, hacia su propia individualidad. Esta fuerza que lo conduce hacia el otro es la fuerza del Amor, una fuerza que se hace consciente con la madurez sexual, manifestación física de un hecho espiritual. El adolescente despierta no sólo a la realidad del otro sexo sino a la Tierra como un todo, a la capacidad de amar al mundo. La vinculación que ahora se anhela ha de ser consciente, lograda por el esfuerzo propio.

Tristán e Isolda, lectura en la que se centra la época, es la expresión artística de una guía espiritual que nos permite darnos cuenta que quien desee encontrar el puente que conduce de un Yo a otro Yo debe poder aunar el alma y el espíritu a través de la fuerza unificadora del amor. El amor es entonces instrumento de cognición, de trascendencia. La unión de Tristán e Isolda la Rubia es el reflejo terrenal de la unión del alma humana con lo divino que hay en ella y que nos eleva. Esta y otras grandes Verdades se presentan en forma imaginativa y, así, resuenan en el alma de los jóvenes porque esto mismo vive en ellos.

A través de esta lectura buscamos  sumergirnos en la atmósfera Medieval y vivenciarla. Por eso, los cuadernos se vuelven “Códices”, grandes manuscritos, con sus guardas, letras góticas y textos “iluminados”.

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La transición de la letra carolingia a la gótica espeja el proceso vivido por los jóvenes. A la redondez de la carolingia, la gótica la fragmenta y la vuelve angulosa. Al adolescente el mundo se le presenta duro y filoso, lo hiere. Su cuerpo físico pierde también la redondez, son ahora sus huesos y sus músculos los que crecen con intensidad. Lo mismo se observa en las catedrales góticas, donde el edificio deja de actuar en términos de superficie o piel y pone su acento en la estructura. Es asombrosa la correspondencia entre lo que nuestros jóvenes de 12 y 13 años comienzan a vivenciar y lo que el ser humano buscaba y expresaba en las obras artísticas y arquitectónicas de ese período que los espeja.

El arte viene en nuestra ayuda para poder acercarnos a un saber vital, para poder ampliar la percepción, comprender creativamente el mundo y a uno mismo. La comprensión involucra la fuerza del amor. Comprender es incluir, unir. El amor es la fuerza que unifica.

Marina Goldaracena, Profesora de Lengua y Literatura.