Jornada Social y Pedagógica en el Jardín

El sábado 21 de septiembre ocurrió una Jornada Social y Pedagógica en Jardín. Construimos juegos en el parque y celebramos juntos con un rico almuerzo cuando la tarea estuvo realizada.

“Esa mañana los pequeños seres se levantaron de sus camas preparados para ir a trabajar, y eso que era un día de descanso. No titubearon ni un segundo. Tomaron palas, rastrillos, carretillas y serruchos. Todas las ruedas que encontraron fueron rodando de un lado al otro entre sus pequeñas manos y fueron a buscar a la gran montaña de tierra todo lo que cabía en sus carretillas.

Estos seres no medían más de un metro, eran pequeños, con manos más pequeñas todavía, pero habían llegado a este lugar para regalarnos algo a nosotros, los grandes. Ellos trabajaban con ahínco, entonces supimos que esto iba en serio: estaban dispuestos a transformar el mundo. Como eran pequeños como una rosa, empezaron por los juegos de su Jardín. Convocaron a los grandes y les mostraron lo divertido que podía ser tener juegos nuevos. Juegos que podían ser un puente colgante altísimo sobre un río, un túnel en la montaña llena de piedras preciosas o, tal vez, rocas de una isla a orillas del mar para buscar cangrejos entre la arena, saltando de una en una sin mojarse los pies. O lo que quisieran, pues los seres pequeños saben que las cosas pueden transformarse en lo que se imaginen.

Los grandes, conmovidos, pusieron toda su voluntad y asistieron con destreza y alegría, charlas y encuentros. Entre mates y miradas cuidadosas, se dieron cuenta de que habían logrado crear un espacio de juego nuevo. Luego de unos segundos, se les hizo visible lo que los pequeños seres venían a transformar. Algo que parecía intangible a simple vista se apareció ante ellos como un gran tesoro, y entonces recordaron unas palabras que el viento susurraba por esos lugares…”

“Todas las cosas por un poder inmortal cercano o lejano, ocultamente una a la otra tan unidas están que es imposible tocar una flor sin que se estremezca una estrella.” F. Thompson

 

Ximena Correa, mamá de Ramiro